12 de abril de 2024
EconomíaNacionales

El Gobierno quedó a un paso de desarmar la «bomba de las Leliqs»

El gobierno de Javier Milei quedó a un paso de desarmar la “bola de Letras de Liquidez (LELIQS)” que ponían en jaque el patrimonio del Banco Central, destacaron fuentes del mercado financiero.

Para Milei, ese mecanismo ideado para tratar de absorber la emisión monetaria, era uno de los principales obstáculos para encaminarse hacia lo que, en su momento, era la prometida dolarización, un tema que por ahora parece haberse dejado de lado.

Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, decidieron tomar otro camino, y colocar títulos del Tesoro para quedarse con las Leliqs, y así tratar de normalizar el balance del Banco Central.

El presidente del BCRA, Santiago Bausili –socio de Caputo en la actividad privada- timonéa la operación, que también fue acordada con los bancos.

Las LELIQS (Letras de Liquidez) son un instrumento financiero a descuento en pesos. Son emitidos por el BCRA a través de subastas. Este martes vencían $542.165 millones y el jueves $ 1.030.418 (más de un billón). “Una vez que se cumplan esas operaciones el stock de Leliqs quedará en cero”, explicó el especialista en finanzas Salvador Vitelli.

Hace tres semanas, el Banco Central habían anunciado que dejaba de subastar Letras de Liquidez y que a partir de ese momento serían “las operaciones de pases pasivos la principal instrumento de absorción de excedentes monetarios” y de fijación de la nueva “tasa de referencia”.

Para compensar este perjuicio que se le provoca a los ahorristas tradicionales, el BCRA llamó a los bancos a continuar ofreciendo al público “depósitos a plazo fijo ajustables por UVA”. En ese esquema, eliminó la tasa mínima del 122% que regía para los que se pactaban en modalidad “precancelable”, en un intento por otorgarle “previsibilidad a la disponibilidad de los recursos”.

“Entiendo que todo forma parte del plan para fortalecer al peso acabando con la emisión monetaria vinculada al pago de intereses de la enorme deuda remunerada que heredaron: de allí que anuncien el fin de las Leliqs para intentar, con ello, despejar el balance del bcra y llevar la operatoria a la hoja del balance del Tesoro. A nivel consolidado (BCRA+Tesoro) no cambia nada. Ahora habrá que cumplir la promesa de un drástico ajuste fiscal que haga que sea sustentable la deuda que pasará a estar en cabeza del Tesoro ahora”, había explicado en su momento el economista Leonardo Chialva, de Delphos Investment.

La estrategia de la dupla Caputo-Bausili fue asegurar la migración de pases y Leliqs a deuda del Tesoro y aprovechando la baja de tasas para licuar parte los pasivos que queden, de modo de comenzar a limpiar el balance del BCRA.

En el documento denominado “Nueva tasa de política monetaria y esquema de gestión de liquidez”, el BCRA aseguró que adoptó estas decisiones “con el propósito de clarificar y simplificar la señal de tasa de política monetaria y racionalizar el esquema de gestión de liquidez”.

“Al centralizar sus operaciones en un solo instrumento y ser su tasa de política la única tasa de interés de referencia, se busca hacer más clara la señal de política monetaria y fortalecer su transmisión al resto de las tasas de interés de la economía”, explicó en su momento el Central.

Historia de las Leliqs.

Estos instrumentos fueron creados en 2018 por Federico Sturzenegger, presidente en ese entonces del Banco Central y ahora principalísimo asesor del propio Milei.

Eran títulos a 7 días que se licitaban diariamente y sólo podían ser subscritas por bancos. Esta última característica se mantuvo, pero ahora las licitaciones eran más espaciadas y los plazos más largos.

El objetivo de esta herramienta era contener el dólar a niveles aceptables y evitar disparadas del tipo de cambio o corridas cambiarias, manteniendo estable la emisión monetaria, evitando generar más inflación.

Para retirar los títulos de deuda y que no aumentara la cantidad de pesos circulantes, se usaban las LELIQS.

Entonces, al no emitir dinero, las LELIQS funcionaron como un bono o un préstamo que toma el Central de los bancos, por una cantidad de días. Pero el instrumento se salió de control y rompió el balance del Banco Central, al alcanzar en su peor momento más de 20 billones de pesos.

Cada vez que la autoridad financiera hacía una subasta, los bancos establecían qué tasas cobrarían, y la institución decidía cuántos fondos tomar y de quiénes.

De esta forma, eligía las propuestas más beneficiosas con las tasas de interés más bajas y fijaba la tasa de interés de estas LELIQS.

Hasta ahora su relevancia estaba reflejada en la tasa del plazo fijo, así como en las tasas de los préstamos bancarios.

Las LELIQS se habían convertido en una referencia para los bancos pero eran una bomba siempre a punto de explotar. Ahora, están cerca de pasar a la historia. Habrá que ver si el Tesoro consigue equilibrar las cuentas vía un fuerte ajuste del gasto.

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