Dentro de la población ocupada (44,3%) se destacó que el 74,7% son asalariados, pero de ellos el 35,7% no cuenta con descuento jubilatorio. Por otra parte, el 21,9% es cuentapropista, el 3,2% son patrones y el 0,3% son trabajadores familiares sin remuneración.

Entre los asalariados ocupados, el 4,3% utilizó sus propias maquinarias/equipos para realizar su trabajo. Al mismo tiempo, del total de ocupados, el 7,6% trabajó desde la vivienda. Este dato, que podríamos emparentar con el home office, viene cayendo trimestre a trimestre desde la pospandemia, señal que la vuelta a la presencialidad es cada vez más firme.

Además, al analizar la población ocupada por nivel educativo, más de la mitad de las personas ocupadas (60,3%) cuenta con hasta secundario completo, mientras que el 39,7% posee estudio superior y universitario (completo o incompleto).

Asimismo, en lo que respecta a la calificación de la ocupación principal, el 55,1% corresponde a un empleo operativo; el 17,3% a calificación técnica; el 17,1% a no calificado; y el 10,1% a profesional.

En lo referente a la tasa de desocupación (7,7% de la PEA) se destacó que sigue habiendo una desigualdad de género. Mientras que para las mujeres es de 8,4% para los varones es de 7%.

Entre las regiones, las que mostraron la mayor TD fueron Gran Buenos Aires y Pampeana, con 9,0% y 6,8%, respectivamente. Al mismo tiempo, se destaca que la región con menor TD fue Cuyo (4,5%).

En referencia al nivel educativo de las personas desocupadas, el 72,7% cuenta con hasta secundario completo, y el 27,3% presenta nivel superior y universitario, completo o incompleto. En cuanto al tiempo de búsqueda, el 71,7% lleva buscando empleo desde menos de 1 mes hasta 12 meses, mientras que el 28,3% lleva más de un año.